martes, 1 de febrero de 2011

Si pudiera liberarme de ti sin tener que perderte...

sábado, 4 de diciembre de 2010

A veces te recuerdo.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Olutít

Cada cierto tiempo - poco más de un año aproximadamente - siento una especie de impulso entusiasta por activar este pequeño y poco concurrido espacio virtual. No antepongo el "re" antes del "activar", puesto que jamás ha sido una instancia de intercambio y flujo de ideas; es más, ni siquiera ha cumplido el rol de expositor de ideas. Varios motivos puedo aducir: de partida, como ya señalé, jamás actualizo. Las ganas irrefrenables se desvanecen apenas concluido el primer intento de publicación. Por lo demás, y en segundo lugar, no tiene mucho sentido este espacio, pues prácticamente nadie sabe que existe. Es decir, tiene sentido en la medida en que me es útil a veces como un pequeño desahogo, pero su función es operativamente nula en el contexto del propósito que me planteo cada cierto tiempo: activarlo de una vez por todas. Y cuando hablo de "activar", entiéndase la palabra en sus más amplios y múltiples sentidos. Sin embargo, y como tercera razón, creo que en pocas ocasiones me veo poseedora de información que sea - o parezca, al menos - medianamente interesante. Aclararé este punto. Me parece que la mayoría de los llamados blogs son más una exaltación del ego y de la autorreferencia que cualquier otra cosa: no digo nada muy novedoso; tampoco lo juzgo. Pero es este importantísimo detalle el que me complica: no me gusta como escribo. Me releo y me gusto menos. Esto representa un gran problema a la hora de la autoexaltación, por no decir un obstáculo infranqueable. Por lo tanto, se hace necesario que, a falta de creatividad y elocuencia, al menos pueda compartir cosas medianamente interesantes (si bien no en su forma, al menos en su fondo). En caso de no lograr este último y no tan pretencioso (creo) propósito, siéntase con absoluta libertad de blasfemar este espacio (al menos servirá como recipiente de basura; me conformo con poco).

domingo, 19 de octubre de 2008

Estoy perfectamente sola y perfectamente triste, lo sé.
Ya no me importa guardar formas.
No hay raciocinio, ni fondo, ni nada que contrarreste la (in)certidumbre
porque los absolutos cambian y lo siguen siendo
el absoluto lo es, deja de serlo, pero siempre sigue ahí
con condición de tal, a pesar de la mutación de formas
siempre es la forma...
... difícilmente el fondo
el problema es que la lógica no calza en esto
porque yo no sé de formas
ni de fondos
ni de nada que pueda encuadrar la reiteración
si finalmente nunca es personalizado
es solo la constante.



(me (des)alegro de que nunca leas(lean) esto, hijo(s) de puta)

viernes, 3 de agosto de 2007

Ni siquiera angustia el tener la certeza de la ausencia eterna.

------> acto.
La teoría se pulveriza cuando la concebimos (desplazar sinónimos y homólogos).

El ser supremo (estereotipado símil al hombre) es solo justificación burda e insensata de vulnerabilidad y, paradójicamente, de Ego (evoque una imagen). Porque al final todos somos ateos. O teos pero proyectando la justificación inconsciente que ninguno logra vislumbrar.
Pero así somos = piso, base. Lo demás son adornos.
Diría que quizás no he vivido. Mira, ya no me obsesiono ni siento cada noche el descalificador toque de la ansiedad. Probablemente porque no hay de qué esperar ansias. Se logra entonces lo que la tangibilidad inhibe -----> Porque reacciona, porque pertenece a la miserable especie, porque lo condiciona el medio, la costumbre, el peso-de-la-tradición.

sábado, 21 de julio de 2007

Voy a ejercitar lo que hablamos anoche.
Trata de escribir pausado (mas bien seguido), pero que el detenerse sea consecuencia de una falla aparentemente impositiva de la autocomplacencia del texto y no estética. Con autocomplacencia me refiero a que ningún otro sujeto más que el parlante pueda tener certeza de la belleza que para él se hace necesaria y no para un público abstraído.

Miel, tus ojos no lo son. No lo son porque quizás la genética, quizás el sol o quizás simplemente mi percepción de tu espesor. Resulta probable creer que la percepción no necesariamente hace lo suyo en la estética, que finalmente es biología inevitablemente involuntaria, sino percepción de mi percepción hacia la tuya, es lo que creo de lo que crees de nuestra creencia en la ambigüedad, compartida, lo único que nos une y nos aleja. Neutralidad. Química electrónica (enlaces). Nos une el concepto y nos aleja la práctica.

viernes, 20 de julio de 2007

Después de Todo

Después de todo
nos volveremos a encontrar.
El verano tendrá sus manteles en el suelo
para que dispongamos nuestras provisiones
y tú seguirás bella
como la canción El Vino de Mediodía
que el loco tocaba en la leñera.

Después de todo
hay tantas y tantas tierras.
Yo no me impaciento.
Tenemos todos los años del mundo para recorrerlas
hasta que de nuevo estemos juntos
y tú me contarás
que una vez me conociste
en un pequeño planeta que yo no recuerdo
un planeta llamado Tierra
y vas a hablarme
de casas visitadas por la luna;
billetes de apuesta a los hipódromos,
nuestras iniciales dibujadas con tiza blanca
en un muro en demolición.

Equivoquémonos todo lo que queramos.
La tierra del desamor no existe
ante el gesto tuyo de mostrar las magnolias
de una plaza de barrio,
tu cabeza en mi hombro,
la clara música nocturna de tu cuerpo.

Un gesto rehace todo:
Cuando la casa se incendia
su vida sigue entera
en la hoja chamuscada de un cuaderno,
el alfil sobreviviente del ajedrez.

En otro lugar,
lejos de esta tierra y de su tiempo
espero tu rostro
donde se reúnen todos los rostros que he amado,
y comenzaremos a ser otra vez los desconocidos
que hace años se miraban y miraban
sin atreverse a decir que iban a amarse.


Jorge Teillier